Por Michel Coquet (artículos publicados)
Traducción: Jordi Vila Vila
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El Kyudo, como gran tradición de la arquería nipona, está de luto. Uno de sus faros más ilustres se ha extinguido en nuestro mundo terrenal y ahora, él “Es”.
Como el niño que pierde a sus padres, me enteré de su partida con gran emoción. Aunque sepamos que todo lo que nace debe morir y que el mundo es impermanente, el hecho es que cuando un ser querido se va, el vacío que deja puede ser doloroso por un tiempo. Si bien durante años nuestras únicas relaciones fueron algunas cartas y nuestra tradicional tarjeta de Año Nuevo, ambos sabíamos que el espacio y el tiempo no cuentan para quienes viven en la comunión del instante presente.
¡No creo en la casualidad! Fue durante el Año Nuevo de 1969 cuando Jacques Normand y yo conocimos al maestro Tokuda, durante un entrenamiento de tiro con arco detrás del gran santuario sintoísta de Sengen.,,