El iAikido nació de la guerra en tiempos de paz
Por Miguel Labodía – David Labodía
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Soy taishō, comandante de los ejércitos de mi señor, y pronto me sumergiré en el Vacío. Lo sé con la misma certeza con que conocí, en otros tiempos, el instante exacto en que una flecha abandonaba mis dedos: hay un momento en que la tensión cesa y el vuelo comienza, y ninguna voluntad del mundo puede ya torcer su trayectoria. Así es la muerte. No me quejo. He vivido lo suficiente para saber que quejarse es la más inútil de las estrategias.
Lo que sí me consuela es haber llegado a comprender, antes de que la vida me abandone, que todas las artes del combate que practiqué a lo largo de décadas confluían hacia un mismo cauce. Ese cauce tiene un nombre: el iAikido. Nació de la guerra en tiempos de paz, y en él reconozco hoy, desde esta orilla final, el culmen de una vida entera dedicada al combate. El resto de estas memorias es, en cierta medida, el relato de cómo llegué a él…