Musashi, estrategia y Budō: una conversación con Aldo Ipuche sensei

Por Jordi Sala
Redacción de El Budoka 2.0
.
Con medio siglo de dedicación al Budō y una trayectoria decisiva en el desarrollo del Kendō en Uruguay y Latinoamérica, Aldo Ipuche sensei reúne en esta obra la experiencia del practicante, el instructor y el estudioso. Ingeniero industrial de formación y fundador de la Asociación Uruguaya de Kendō–Iaidō, ofrece una lectura rigurosa y profundamente marcial del Gorin no Sho, alejándose de interpretaciones superficiales. Con motivo de la publicación de este libro, conversamos con él sobre Musashi, la estrategia, la enseñanza y el verdadero sentido del camino marcial…
.
Después de cinco décadas dedicadas al
Budō y de haber practicado distintas disciplinas, ¿qué aspectos del Kendō hicieron que encontrara en él el camino marcial con el que más profundamente se identifica?
Lo que más me cautivó del Kendō es su origen en la vida del samurái: es una derivación directa del uso de la espada y, aunque sea una versión moderna de aquella esgrima, conserva su raíz. El énfasis en la cortesía, el respeto y la disciplina es plenamente consistente con los principios del Bushidō. En el Kendō uno saluda pidiendo por favor antes de cada combate y después de terminar agradece la oportunidad de haber entrenado, y esa cortesía no es un adorno: es parte de la técnica, porque no hay Kendō sin respeto al adversario.
.

.
Hay además una razón que para mí, viniendo de la ingeniería y las matemáticas, pesó mucho: existe una única federación internacional, la Federación Internacional de Kendō (FIK). Los grados se obtienen cumpliendo su protocolo obligatorio, igual para todos, de modo que un grado obtenido en Uruguay significa lo mismo que en Japón o en Europa. Esa ausencia de fragmentación, esa disciplina con un método riguroso detrás, me atrajo profundamente.
.
Fue fundador de la Asociación Uruguaya de Kendō–Iaidō y participó también en la creación de la Confederación Latinoamericana de Kendō. Mirando hacia atrás, ¿cuáles han sido los mayores desafíos para implantar y consolidar estas disciplinas en Latinoamérica?
En mi país el mayor desafío fue empezar de cero. No había con quién formarse, así que las primeras graduaciones hubo que obtenerlas viajando al exterior, con el costo y el esfuerzo que eso implica. Y después vino el desafío más lento: el tiempo que lleva formar practicantes con grados avanzados. El Kendō no se acelera; un grado alto son años de práctica constante, y sin ese núcleo de practicantes experimentados es imposible sostener el crecimiento ni transmitir la disciplina a quienes vienen detrás.
A nivel latinoamericano, el artífice principal fue Tamaki sensei, de Brasil, que con un gran esfuerzo personal y la colaboración de los fundadores fue incorporando paulatinamente a los países, hasta llegar a la Confederación Latinoamericana de Kendō que hoy agrupa a veinte naciones. Tuve el privilegio de ser parte de ese grupo fundador representando a Uruguay, en un trabajo de décadas hecho de vínculos personales y convicción compartida más que de recursos.
.
En los últimos años se ha popularizado la figura de Miyamoto Musashi, aunque a menudo desde una perspectiva empresarial o de autoayuda. ¿Qué ideas considera que se han malinterpretado con más frecuencia de su obra?
Ese enfoque es, en el fondo, una explotación comercial de un texto antiguo e icónico. Por un lado se intenta asociar los principios del combate con la espada al mundo del gerenciamiento empresarial; por otro, convertir a Musashi en una guía para resolver conflictos emocionales. Lo que lo hace posible es que el Gorin no Sho emplea conceptos –estrategia, ritmo, distancia, percepción, concentración– que admiten aplicaciones muy genéricas, y por eso resulta fácil usar al Maestro como argumento para casi cualquier cosa que tenga que ver con el trato humano o los negocios.
El problema es que esas lecturas toman las palabras y descartan el contexto. Musashi no escribió sobre estrategia en abstracto: escribió desde el filo de la espada, desde una vida en la que un error se pagaba con la muerte. Al trasladar sus conceptos a otro terreno se conserva el vocabulario y se pierde precisamente lo que les daba peso. En lenguaje claro, es usar al Maestro como bandera para vender un libro que poco tiene que ver con lo que él escribió.
.
En su libro propone una lectura marcial contemporánea del Gorin no Sho, alejándose de interpretaciones superficiales. ¿Qué encontrará el lector en esta obra que difícilmente hallará en otras ediciones o comentarios sobre el tratado de Musashi?
El texto de Musashi tiene pasajes tan específicos del combate que cuesta encontrarles una aplicación directa al Budō y, por extensión, a la vida actual. Mi libro busca tender ese puente. Para hacerlo accesible, seguí un esquema que se repite a lo largo de los capítulos: parto de una cita del original, la analizo, muestro su aplicación al Budō y cierro con ejemplos para la vida contemporánea.
Esa estructura fija es lo que no suele encontrarse en las traducciones habituales del Gorin no Sho, que ofrecen el texto de Musashi y, a lo sumo, notas sueltas. Aquí el lector tiene un método constante que lo acompaña de principio a fin, y que le permite ir del filo de la espada del siglo XVII a su propia práctica sin que el salto quede librado a su intuición. Mi libro no reemplaza a Musashi ni compite con él: se apoya en su texto y lo acompaña, tendiendo ese puente entre lo que escribió y lo que podemos hacer hoy con ello.
.
Musashi insiste en conceptos como el ritmo, la percepción, la estrategia y el vacío. Si tuviera que señalar cuál de esos principios resulta más difícil de comprender para un practicante actual, ¿cuál elegiría y por qué?
Sin ninguna duda, el manuscrito del Vacío. Aunque es el capítulo más corto del libro de Musashi, es el más denso desde el punto de vista conceptual. Es ahí donde se muestra el fin último de la práctica y hacia dónde apunta el camino de las artes marciales.
La dificultad es que el Vacío no se explica, se alcanza: no es una idea que se entienda leyendo, sino un estado al que se llega con años de práctica. Por eso al practicante actual, acostumbrado a que todo se pueda comprender de inmediato, es lo que más se le resiste. En mi libro el primer anexo está dedicado precisamente a orientar al lector hacia ese concepto, que es el que más acompañamiento necesita.
.
A menudo se afirma que el Budō forma mejores personas, pero no siempre se explica cómo. Desde su experiencia como instructor durante más de veinte años, ¿de qué manera transforma realmente la práctica constante el carácter de un individuo?
La práctica regular y metódica se orienta a un doble objetivo: alcanzar metas concretas y mejorar de forma permanente la técnica. Y el método es la repetición, que como tal es dura: exige disciplina, tesón y paciencia. Ahí está, para mí, la transformación. No es que el Budō “forme mejores personas” por una virtud misteriosa; es que la repetición sostenida durante años, con sus frustraciones y sus pequeños avances, va modelando el carácter. Uno aprende a tolerar el esfuerzo largo, a no abandonar ante la dificultad, a medir el progreso en plazos que no son inmediatos. Esa constancia se traslada sola al resto de la vida.
.
Tras tantos años estudiando a Musashi y enseñando Kendō, ¿ha habido alguna enseñanza del Libro de los cinco anillos cuyo significado haya cambiado para usted con el paso del tiempo y la experiencia?
El Gorin no Sho no puede leerse para extraer enseñanzas puntuales y aisladas: el texto es un todo, y cada parte cobra su verdadero valor solo dentro de una interpretación completa. Por eso, más que una enseñanza concreta que haya cambiado, lo que cambió fue mi comprensión del conjunto.
Y puedo afirmar algo: fue el propio proceso de escribir sobre él lo que me fue enseñando. Uno cree que escribe porque ya entendió, y en realidad entiende porque escribe. Cada capítulo me obligó a volver sobre el texto con una atención que la sola lectura no exige. Aspiro a que el lector, con mi libro, pueda acortar ese camino de interpretación que a mí me llevó años y que incluso pueda generar nuevas aplicaciones leyendo el texto original de Musashi.
.
Si Miyamoto Musashi pudiera leer hoy su libro y asistir a uno de sus entrenamientos, ¿qué le gustaría que reconociera en su forma de entender y transmitir el camino de la estrategia?
Si eso fuera posible, esperaría que reconociera tres cosas. Primero, que no le oculto nada a mis alumnos: enseño todo lo que sé, sin reservarme secretos, porque el conocimiento retenido no sirve a nadie. Segundo, que trato de personalizar la enseñanza según cómo es cada practicante, porque no hay dos que aprendan igual. Y tercero, que insisto en desarrollar la mente inamovible (fudōshin) cualquiera sea el nivel técnico del alumno, porque ese temple no es privilegio de los avanzados: se cultiva desde el primer día.
En el fondo, es lo mismo que Musashi enseñaba: que el camino de la estrategia no está en la técnica sola, sino en quien persevera en ella…


leer_mas_pdf ◄ Volver Atrás