NECROLÓGICA Y SEMBLANZA DE DOJU-NIM JI HAN JAE
Fundador del Hapkido (1936–2026)
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Por EL BUDOKA 2.0
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El mundo de las artes marciales despide con profundo respeto y gratitud a Doju-nim Ji Han Jae, fundador del Hapkido moderno, fallecido el 28 de enero de 2026 en su domicilio de Arizona (Estados Unidos). Con su partida se cierra un capítulo fundamental de la historia marcial contemporánea, pero su legado permanece vivo en millones de practicantes que continúan transmitiendo su arte, su filosofía y su espíritu.
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Ji Han Jae nació en Corea durante una época marcada por la ocupación japonesa, la guerra y la reconstrucción del país. Desde muy joven se sintió atraído por las artes marciales tradicionales coreanas, iniciando un camino de estudio intenso y disciplinado que definiría el resto de su vida. Sus primeros entrenamientos se desarrollaron en un contexto austero, donde la práctica marcial no era solo una disciplina física, sino también una vía de fortalecimiento moral y mental.
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Entre sus principales influencias destaca Choi Yong Sul, a quien Ji Han Jae reconoció siempre como una figura clave en su formación inicial. De él aprendió las bases del trabajo articular, las proyecciones y los principios de control que posteriormente integrarían el núcleo técnico del Hapkido. Paralelamente, Ji Han Jae profundizó en otras disciplinas tradicionales coreanas, incluyendo técnicas de patadas, armas clásicas, respiración, meditación y trabajo energético, lo que le permitió desarrollar una visión más amplia e integradora del arte marcial.
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Fruto de este proceso de síntesis y evolución personal, Ji Han Jae dio forma al Hapkido, un arte marcial completo que combina técnicas de luxación, proyección, golpeo, control del adversario y defensa personal, sustentado en principios filosóficos como la armonía, el flujo circular y la no confrontación directa con la fuerza del oponente. El Hapkido no fue concebido únicamente como un sistema de combate, sino como un camino de desarrollo integral del practicante.
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Durante las décadas de 1950 y 1960, Ji Han Jae desempeñó un papel decisivo en la institucionalización y difusión del Hapkido en Corea del Sur. Su trabajo como instructor de cuerpos de seguridad y su participación en la formación de unidades oficiales contribuyeron a consolidar la reputación del Hapkido como un sistema eficaz y moderno. Al mismo tiempo, su presencia en exhibiciones públicas y producciones cinematográficas ayudó a dar visibilidad internacional a este arte marcial.
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A partir de los años setenta, Ji Han Jae inició una intensa labor de expansión internacional. Estableció escuelas, formó instructores y supervisó la creación de organizaciones en Estados Unidos, Europa, América Latina y otros países de Asia, convirtiendo al Hapkido en una disciplina practicada a escala global. Su enseñanza directa y su carisma personal dejaron una huella profunda en varias generaciones de maestros y alumnos.
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Ya establecido en Estados Unidos, Doju-nim Ji Han Jae continuó enseñando, escribiendo y orientando el desarrollo del Hapkido hasta edades avanzadas. Siempre defendió la importancia de preservar la esencia del arte sin renunciar a su adaptación responsable a los nuevos tiempos. Para él, la técnica debía ir inseparablemente unida a la ética, la disciplina y el respeto.
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La muerte de Ji Han Jae supone una pérdida irreparable para la comunidad marcial internacional. Sin embargo, su obra perdura en cada dojang, en cada práctica sincera y en cada alumno que entiende el Hapkido no solo como un método de defensa, sino como una vía de vida. Doju-nim Ji Han Jae deja tras de sí un legado inmenso, construido con dedicación, visión y fidelidad a los valores tradicionales. Su nombre quedará para siempre ligado a la historia del Hapkido y a la memoria de quienes continúan caminando por la senda que él abrió…