Alberto Llusià Reboul, 60 años de práctica marcial iluminan un camino auténtico y tradicional

Por Jordi Sala
El Budoka 2.0
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Hijo de padres catalanes, nacido en Buenos Aires y formado en Mar del Plata, Alberto Llusià Reboul cumple 60 años de práctica marcial. Instructor de fuerzas especiales argentinas durante seis años, maestro de Karate y Kobudo, inició su camino en 1966 con César Negri. Su recorrido continuó junto a Miyazato sensei y Shinzato sensei, integrando zazen, meditación y combate como pilares de una vida dedicada al auténtico budo tradicional.
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Mirando atrás, ¿en qué momento sintió que el Karate dejó de ser solo técnica para convertirse en un camino?
Con la edad de 16 años con unos compañeros de práctica formamos un grupo de investigación en el dojo Daruma Taishi con el que profundizamos en técnicas de zazen, concentración y meditación unido a la práctica del arte marcial, en el kumite, en el combate, se dejaba de lado el “ganar” o el “perder”. Esto marcó realmente mi camino para toda la vida.
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¿Cómo recuerda su primer contacto con el maestro Shoei Miyazato?
El primer contacto con el maestro Miyazato lo recuerdo como a un maestro muy cercano y alegre. Yo venía de Shito Ryu y algunas técnicas me eran complicadas. Me sorprendió su gran amabilidad, su paciencia para corregirme y seguir avanzando en los katas. Un gran maestro, le estoy muy agradecido.
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Sensei Llusià en el “dojo de la montaña”.

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Con respecto al gran maestro Katsuya Miyahira ¿qué podría explicarnos?
Al gran maestro Katsuya Miyahira tuve el gran honor de recibirlo en mi Dojo en la ciudad de Mar del Plata en los años 80. Nos dio una serie de clases poniendo mucho énfasis en las técnicas básicas antes de pasar a los katas. Corregía cada postura (dachi), cada bloqueo (uke), los golpes (tsuki) y todas las técnicas de pierna. Mis alumnos y yo nos quedamos admirados por cómo se movía este maestro, a nuestros ojos “mayor”, y solo tenía 62 años. Ahora que tengo yo 74, el tema de la edad lo veo con otra perspectiva, es muy relativo, las vueltas de la vida… Luego nosotros fuimos a su Hombu Dojo en Okinawa y fue realmente muy paciente con todos, en cada técnica, cada corrección, cada bunkai, realmente un maestro con mucho espíritu, después de haber superado todos los problemas que tuvieron en Okinawa, que le ha fortalecido enormemente el espíritu. Todo un ejemplo, arigato Sensei.
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¿Y del Gran Maestro Yoshihide Shinzato?
El gran maestro Yoshihide Shinzato, gran budoka y gran maestro de vida, tanto en Karate como en Kobudo, creó una serie de kihon Katas para ordenar la progresión pedagógica y facilitar así el aprendizaje. Su legado es magnífico, su espíritu de lucha ante la adversidad, siempre sereno y alegre. Más, teniendo en cuenta la Segunda Guerra Mundial que pasaron todos los okinawenses. Hay que destacar que en la Batalla de Okinawa hubieron más de 200.000 muertos, así que todos perdieron seres queridos. Sensei viaja a Brasil donde forma su familia junto a su esposa, con 8 hijos a los que logra dar estudios superiores. En momentos difíciles el maestro siempre tenía una palabra alegre, siempre una palabra de consuelo.
Hace muchos años que se fue el maestro, en 2008, pero lo seguimos teniendo presente en cada práctica con mucho cariño, admiración y respeto. Arigato Sensei, gracias por todo, Sensei.
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Como nos ha explicado, usted ha recibido instrucción de diversos grandes maestros, ¿podría detallar su linaje para ubicar temporalmente su progresión?
En 1966 comencé a practicar Shito Ryu con el maestro César Negri en la ciudad de Mar del Plata, luego inicié la práctica con el maestro Miyazato, linea Shi Do Kan, en la ciudad de Córdoba (Argentina) y luego continué con el maestro Yoshihide Shinzato en Santos (Brasil), donde tenía su Hombu Dojo, y en la actualidad dirige su hijo sensei Mitsuhide Shinzato. Como anécdota, sensei Shinzato bautizó el Dojo de la Montaña, en japonés, Yama Dojo.
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Maestro Llusià, gran parte de su trabajo de Karate transcurre en su dojo de la montaña ¿no es así? ¿Atribuye usted un valor especial al entreno en la naturaleza?
Entrenar en el Dojo es como nadar en una piscina, pero luego hay que aprender a nadar en el mar, con olas, con corrientes y con vientos. En la montaña no tenemos lugares planos, todo el terreno es desnivelado, hay pozos y raíces que te enganchan los pies, te obligan a levantarte tras cada caída y sigues luchando. Cada postura es especial para cada terreno y ayuda a agudizar la atención y la propiocepción. Además, unido a la práctica de zazen en la naturaleza calma la mente y nos llena de energía renovada.
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¿Hay algún detalle técnico aparentemente pequeño que considere fundamental?
El fortalecimiento del cuerpo: El makiwara es fundamental para la potencia. El sashi (mancuernas) fortalece brazos, con el gueta (zapato de hierro) se fortalecen las piernas y se logra efectividad en las técnicas y patadas, y ayuda a que cada bloqueo sea un ataque en sí mismo. Por eso no sólo hay que estar fuerte sino también endurecido con técnicas como el kote ki tai: fortalecimiento de antebrazos mediante golpes y bloqueos repetitivos.
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¿Qué papel ocupa el kata en su práctica actual?
El Kata no solo transmite la técnica, transmite el ki, el espíritu. Cuando practico Matsumura no pasái estoy sintiendo la energía de cada maestro que aprendió este Kata y lo transmitió a sus alumnos y así lo seguimos haciendo de generación en generación. El Kata es transmitir una genética de técnica y de espíritu.
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¿Cómo evitar que el kata se convierta en algo mecánico o vacío?
Considero que hay que evitar el postureo. Además, hay que salir del área de confort en la práctica del kata y mantener la mente equilibrada. Si solo practicamos cuando tenemos buenas condiciones físicas entonces solo trabajamos la parte superficial del kata. Para aprovechar bien su energía interior hay que practicar con dolor, con frío, con calor, con preocupaciones… y así el cuerpo y la mente se van templando, como los golpes que forjan una Katana.
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¿Qué aspectos del Karate moderno le generan más dudas?
Básicamente que el arte marcial moderno transmita los valores fundamentales de disciplina, respeto, esfuerzo, compromiso, honestidad. Eso sí, si el Karate moderno ayuda a ser mejor persona, en algún aspecto, adelante, no hay objeción.
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Muchas gracias maestro Llusià. ¿Desea añadir algo para finalizar la entrevista?
En enero cumplí 60 años de práctica por este motivo organizamos en Sabadell, los días once y doce de abril, un seminario internacional en agradecimiento a mis maestros, a mis compañeros y a mis queridos alumnos. Me acompañará en la dirección de este evento el gran maestro Mitsuhide Shinzato, actual presidente de nuestra federación internacional. Aprovecho la ocasión para agradecerle a usted, señor Jordi Sala, su aportación y apoyo a las artes marciales a través de su editorial y revista El Budoka, y muy especialmente a mí y a nuestra escuela. Muchas gracias, arigato.
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Gracias a usted, maestro, y enhorabuena por la efeméride.


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