El Sensei o el Shihan, modelos a seguir…

Por José Santos Nalda Albiac (entrevista)
5º Dan Aikido
Maestro especialista Refejyda
https://aikicontrol.blogspot.com
.
En la década de los años 50 del siglo pasado, el número de profesores de cualquiera de estas disciplinas era irrelevante, se podían contar con los dedos de una mano, pero hoy, en el primer cuarto del siglo XXI, son centenares los budokas que han alcanzado el grado de Maestro concedido por las respectivas federaciones oficiales, y algunos el título de Shihan otorgado por la escuela en la que están afiliados.
.
¿Cuáles son las competencias, los valores y los conocimientos que se supone deberían poseer y transmitir estos expertos en sus clases, y en su vida personal?
.
Un repaso a los ideales que propugnaban los maestros Jigoro Kano, Morihei Ueshiba y Gichin Funakoshi, para sus alumnos, sin duda puede servirnos de orientación.
.
A través del estudio y la práctica del Judo, Jigoro Kano pretendía contribuir a la formación integral del ser humano, o Jiko no Kansei, es decir, la perfección y realización como persona en el ámbito físico, mental, emocional y ético o moral, reflejado en un comportamiento ejemplar en todos los momentos de la vida.
.
Algunos maestros de Judo en los años 85 del pasado siglo, inspirados por los ideales de Jigoro Kano, estimaron la conveniencia de ennoblecer la enseñanza de la disciplina asociando a la práctica, un código moral que mejoraría la personalidad de los alumnos compuesto por estos valores: la cortesía, el coraje, el honor, la sinceridad, el respeto, el autocontrol, la modestia y la amistad, es decir, el objetivo más allá de conseguir triunfos y medallas, es formarse incorporando estas virtudes dentro y fuera del tatami.
.
Para Morihei Ueshiba, el hombre ideal es la persona que ha aprendido a vivir en armonía consigo mismo, con los demás y con el Universo, practicando el amor, y la no violencia, buscando preservar la vida de todos los seres, rechazando el odio, y transformando los conflictos en ocasión de entendimiento.
.
Naturalmente la vía para alcanzar esta meta, es el conocimiento propio y el combate contra uno mismo hasta derrotar todos los enemigos internos como son, la envidia, el odio, el rencor, la cólera, la impaciencia, el miedo, etc.
.
En Aikido, el verdadero Sensei, o el verdadero Shihan, es el que además de poseer unas habilidades técnicas excepcionales, observa un comportamiento ejemplar en todos los ámbitos de su vida, fundado en los más nobles principios y valores humanos, por lo que sin pretenderlo se convierte en un modelo a seguir o imitar.
.
Para el maestro Funakoshi, el karateka u hombre ideal se distingue por la búsqueda de la perfección de su personalidad y el dominio del ego, hasta transformarse en un individuo humilde y pacífico, superando la obsesión de vencer a otros, como se desprende de la lectura de sus códigos “Dojo Kun” y “Niju Kun” (perfección del carácter, rectitud y honestidad, resistir a la adversidad, ser leal, cultivar la cortesía y el respeto mutuo, no ser violento, etc.).
.
Considerando los valiosos y útiles ideales de los creadores de las disciplinas que practicamos en la actualidad, ¿podríamos atrevernos a configurar el modelo del budoka y del Sensei o Shihan del siglo XXI …?
.
.
Características del verdadero Sensei o Shihan
.
Se trata de una persona que posee amplios conocimientos de cultura general, preparación física, biomecánica, gestión emocional, principios éticos, etc. y todo lo concerniente a la disciplina que enseña, habiendo adquirido un alto nivel de habilidad técnica y pedagógica, ya sea en Judo, Aikido o Karate.
.
En el caso del Aikido, como arte de paz, enfoca sus clases hacia la búsqueda de la armonía, el control de la violencia propia y del atacante, la serenidad, la gestión de las emociones, la cooperación y progreso mutuo.
.
Tanto el Sensei como el Shihan nunca humilla, corrige con respeto te invita a buscar dentro de ti, y caminar hacia la autonomía.
.
No te promete progresos rápidos ni experiencias especiales, te hace ver la necesidad de estar con los pies en la tierra, porque las mejoras solo llegan después de un esfuerzo sostenido en el tiempo.
.
Comparte lo que sabe y lo que ha descubierto en sus años de experiencia, pero no busca reconocimiento, ni hacerte sentir inferior, no es autoritario, ni pide sumisión, lealtad u obediencia, como pago de su enseñanza. Nunca intenta condicionar ni retener a nadie, respetando escrupulosamente la libertad de cada aikidoka.
.
Acepta las preguntas y las dudas de los alumnos fomentando su espíritu crítico, para que descubran el verdadero sentido de lo que hacen, y no caigan en una credulidad ingenua y estéril, no impone ni fuerza su propio estilo, sino que ayuda al alumno a que descubra y desarrolle el suyo propio.
.
El buen profesor no oculta sus defectos, sus dudas y su vulnerabilidad, porque no necesita ni desea representar el papel de un Sensei o Shihan perfecto, consciente de que él también aprende de sus propios alumnos, en cada entrenamiento.
.
No busca aduladores, ni se molesta si alguien se cambia a otro dojo, o va a participar en entrenamientos con otros profesores, respeta y favorece su libertad y su autonomía, para que vayan a buscar conocimiento y experiencia allá donde crean que pueden encontrarlo, y descubran otras formas de hacer, que pueden enriquecer las suyas.
.
Tiene siempre muy presente que su verdadero objetivo es transmitir actitudes, principios y valores éticos para la vida, cultivar el espíritu y ayudar a formar mejores seres humanos, más útiles para sí mismos capaces de contribuir a mejorar el mundo en el que viven.
.
Su comportamiento siempre discreto está apoyado en la humildad, el respeto, la rectitud, la lealtad, la valentía, el dominio de sí mismo, la solidaridad, etc. siempre dispuesto a ayudar al otro, sin pedir nada a cambio.
.
En su vida cotidiana es pacífico, paciente, generoso, comprensivo, etc. coherente con los principios de la disciplina que practica o enseña, y manteniendo a raya las tentaciones del ego, superando el ámbito de la mediocridad, de modo que sin pretenderlo es un referente moral para sus alumnos.
.
Vistas las cualidades que según los fundadores de estas disciplinas deberían poseer el Sensei y el Shihan, podemos ver ahora algunas peculiaridades de la enseñanza en el año 2026 del siglo XXI.
.
En nuestros días cada vez se hace más evidente la necesidad de que los entrenamientos no contemplen solo el progreso en el ámbito técnico, ciñéndose a la repetición del catálogo de técnicas, sino que esta enseñanza vaya acompañada de la asimilación de actitudes psicológicas, principios de conducta y valores éticos.
.
La dificultad reside en encontrar el modo de insertar las actitudes, los principios y los valores en los entrenamientos, de modo que tales complementos den sentido a las técnicas y su aplicación determine un comportamiento acorde con esas competencias estratégicas, cognitivas, emocionales y éticas.
.
El Sensei o Shihan de hoy además de todo lo expuesto, necesita cultivar y poseer una serie de habilidades humanas que le capaciten para responder a las exigencias o necesidades de los alumnos de este siglo XXI, menos predispuestos al esfuerzo continuado.
.
– Ha de ser empático para captar el estado físico, mental y anímico del alumno durante la clase, con el fin de adaptar la intensidad del entrenamiento sin caer en la falta total de exigencia.
– Efectúa sus correcciones desde el respeto y la paciencia, sin hacer sentir vergüenza ni ridículo al alumno.
– Expone sus propuestas para transmitir entusiasmo y motivación, despertando el deseo de superar las situaciones de dificultad o estrés.
– Busca encontrar el equilibrio entre los entrenamientos más duros de tiempos pasados, y los más adaptados a las condiciones de los alumnos de hoy.
– Fomenta un ambiente de colaboración, evitando aquello que puede alimentar el ego de los asistentes.
– Durante la práctica está a la escucha del lenguaje corporal y anímico de los alumnos por si es necesario cambiar el hilo conductor de la clase.
– Actualiza constantemente sus conocimientos para enriquecer los contenidos de sus clases.
– Es consciente de las incoherencias y falsedades que se ven en muchos vídeos de las redes sociales, respecto a la gran eficacia que pretende mostrar el Aikido en los que el Sensei o el Shihan reducen, proyectan o luxan al agresor sin apenas mover un dedo… imágenes que hacen sentir vergüenza y ridículo ajenos.
– Evita los discursos místicos, de aquellos Sensei o Shihan que, con el pretexto de enseñar un arte de paz, de amor y de armonía, ocultan sin pretenderlo su manifiesta incompetencia técnica y didáctica, llevando al engaño y a la confusión a los alumnos carentes de sentido crítico.
– No apoya su “sabiduría y prestigio profesional” pregonando en cada ocasión que se presenta, que es o ha sido durante “x” años, alumno de otros maestros famosos.
.
Una cosa es tener un buen nivel técnico, y otra cosa es poseer y haber asimilado los suficientes conocimientos que le capaciten para saber enseñar y transmitir los auténticos objetivos del Aikido.
.
Vistos a grades rasgos, las características que les son propias a la persona que ostenta el título de Sensei o de Shihan, y fijando la mirada en aquellos que conocemos, sin duda nos agradaría que todos reunieran las cualidades que les convierten en referentes dentro y fuera del tatami.
.
Si el Aikido es una escuela de vida como se expone en la publicidad de muchos dojos, vídeos, artículos, etc. habremos de aceptar que el Sensei o el Shihan es en cierto modo un educador de actitudes, de principios éticos y valores humanos, tendentes al crecimiento personal del alumno, pues su verdadera labor trasciende la simple formación en técnicas de combate cuerpo a cuerpo.
.
La pregunta que deberíamos hacernos es si los mismos “maestros” aceptan esta responsabilidad y se preparan para estar a la altura, o se conforman con enseñar el catálogo de técnicas.
.
En los últimos años se observa mucha prisa en los alumnos por alcanzar altos grados Dan (4º, 5º 6º y 7º) sin ser conscientes de sus propias deficiencias, favorecidos por examinadores que les aprueban por amistad o benevolencia… buena prueba de ello es que el nivel técnico en general ha descendido hasta la mediocridad.
.
Posiblemente el descrédito actual del Aikido se deba a la forma de transmitirlo y a la incompetencia de los responsables de su enseñanza en el dojo, por no saber motivar, entusiasmar y hacer ver todas áreas de la persona que se van a enriquecer con su práctica.
.
Amigo lector, te deseo que seas un verdadero Sensei o Shihan, o que tengas la suerte ser enseñado por uno que merezca tal consideración…


leer_mas_pdf ◄ Volver Atrás