Desde el Dojang… (I)

Por Kwanjangnim Álvaro Sanz (entrevista)
7º Dan JJK
6º Dan Taekwondo RFET
8º Dan Taekwondo Oh Do Kwan
.
Reflexiones sobre la enseñanza y las artes marciales
¿Reciclarse o evolucionar?
.
En el mundo de las artes marciales se utiliza con frecuencia la palabra «reciclarse» para referirse a la necesidad que tiene un maestro de seguir aprendiendo, entrenando y evolucionando. Sin embargo, creo que deberíamos empezar por revisar la propia palabra.
.
Reciclar significa transformar o someter algo a un proceso para convertirlo nuevamente en algo utilizable. Pero cuando hablamos de un maestro de artes marciales, ¿realmente queremos decir que tiene que «reciclarse»? Yo creo que no.
.
Un maestro no necesita reciclarse. Necesita seguir aprendiendo, ampliar sus conocimientos, contrastar sus experiencias, descubrir nuevas posibilidades y evolucionar. La diferencia no es solamente semántica. La palabra que utilizamos refleja también nuestra manera de entender la enseñanza.
.
Aprender algo nuevo no significa necesariamente sustituir lo que ya sabemos. Muchas veces significa comprender mejor aquello que llevamos años haciendo.
.
Un maestro con muchos años de práctica debería tener la capacidad de incorporar nuevos conocimientos sin perder su identidad. Puede descubrir otra manera de utilizar el cuerpo, comprender mejor un principio, encontrar una explicación más sencilla para una técnica, modificar una metodología de enseñanza o incluso cuestionarse algo que llevaba muchos años dando por correcto.
.
Eso es evolucionar. Y evolucionar no significa cambiar constantemente de técnica ni buscar permanentemente algo diferente. Evolucionar significa que lo que hacemos hoy tiene más comprensión, más profundidad y más sentido que lo que hacíamos ayer.
.
Por eso me resulta curioso cuando algunos maestros utilizan el argumento de que otros «no se reciclan». A veces parece que «reciclarse» consiste en acudir durante unas horas a entrenar con otro maestro, hacerse unas fotografías en algún país, posar junto a un maestro reconocido y después regresar a la propia escuela para continuar haciendo exactamente lo mismo que se hacía antes.
.
Si después de ese viaje, de ese seminario o de ese encuentro todo continúa exactamente igual, ¿qué se ha incorporado realmente? Una fotografía demuestra que estuvimos allí. No demuestra lo que aprendimos.
.
Un diploma demuestra que asistimos a un curso. No demuestra que hayamos evolucionado.
.
Y entrenar unas horas con un determinado maestro puede ser una experiencia magnífica, pero por sí sola tampoco garantiza ningún cambio profundo.
.
El aprendizaje no se mide por el número de fotografías que podemos enseñar, por los países que hemos visitado ni por la cantidad de maestros con los que nos hemos fotografiado. Se mide por lo que somos capaces de hacer después con aquello que hemos aprendido.
.
Si una experiencia modifica nuestra manera de entrenar, de enseñar, de comprender al alumno, de utilizar nuestro cuerpo o de interpretar los principios del Hapkido, entonces esa experiencia ha tenido un valor.
.
Si solamente sirve para alimentar nuestro currículum o nuestra imagen pública, quizá estemos hablando de otra cosa.
.
.
Aprender no es acumular
.
También existe otro error: pensar que evolucionar significa acumular permanentemente conocimientos.
Más técnicas. Más formas. Más seminarios. Más maestros. Más grados. Más información.
Pero un maestro puede acumular cientos de técnicas y continuar teniendo la misma comprensión que tenía veinte años atrás.
La evolución no consiste en acumular; consiste en integrar. Como decíamos, lo verdaderamente importante es qué hacemos con aquello que aprendemos.
Una nueva experiencia debería provocar preguntas:
.
• ¿Puedo entender mejor este movimiento?
• ¿Puedo explicárselo mejor a un alumno?
• ¿Puedo encontrar una aplicación diferente del mismo principio?
• ¿Puedo hacerlo con menos esfuerzo?
• ¿Puedo enseñar el mismo concepto de una manera más sencilla?
• ¿He descubierto algo que contradice lo que pensaba?
• ¿Tengo argumentos para mantener lo que hacía o necesito modificarlo?
.
Estas preguntas son mucho más importantes que decir simplemente: «Yo me reciclo».
.
.
El maestro que sigue siendo alumno
.
Personalmente, creo que un maestro debería conservar siempre una parte de alumno. No porque tenga que renunciar a lo que ha aprendido, sino precisamente porque su experiencia debería permitirle seguir profundizando en ello.
.
Después de muchos años de práctica, uno debería descubrir que todavía quedan preguntas por responder. Y quizás esa sea una de las grandes diferencias entre quien simplemente acumula años y quien realmente acumula experiencia.
.
Los años no garantizan evolución. Puedes hacer lo mismo durante treinta años y tener treinta años de experiencia. Pero también puedes hacer lo mismo durante treinta años y tener, en realidad, un año de experiencia repetido treinta veces.
.
La diferencia está en la capacidad de observar, cuestionar, investigar, entrenar, enseñar y aprender. Por eso prefiero hablar de evolución, aprendizaje continuo y desarrollo antes que de «reciclaje».
.
Porque un maestro no es un objeto que haya que reciclar. Es una persona que debe estar permanentemente en construcción.
.
Y quizá esa sea una de las mayores responsabilidades que tenemos quienes llevamos muchos años enseñando: no transmitir únicamente aquello que aprendimos en el pasado, sino mantener vivo el proceso que nos permitió aprenderlo.
.
El día que un maestro deja de aprender, deja de evolucionar.
.
Y el día que deja de evolucionar, aunque conserve su grado, su cinturón y su título de maestro, su enseñanza empieza a quedarse en el pasado….


leer_mas_pdf ◄ Volver Atrás