Entrevista al maestro Ung Seo Ju

Por Jordi Castro
Instructor de Hapkido Cheong Song Kwan en Vic (Barcelona)
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El maestro Ung Seo (Ju Ung Seo) es presidente de la Eul Ji Kwan World Union, una organización internacional establecida en 2016 con el propósito de unir a maestros de Hapkido pertenecientes al estilo Eul Ji Kwan, tanto en Corea como en otros países.
Nacido en 1966 cerca de Jecheon, practica Hapkido desde los siete años y, tras años de formación, fundó su propio dojang en 1991.
Su estilo se caracteriza por un marcado enfoque en el control articular, golpes de manos, patadas y técnicas de caída, siempre enmarcadas en la disciplina, la integridad y la defensa personal como pilares fundamentales.
Esta entrevista revela la visión de Ung Seo Ju sobre la tradición, los valores y el futuro del Hapkido bajo su liderazgo, y por qué su trabajo resuena tanto en Corea como en el extranjero.
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Para quienes no conocen el Hapkido, ¿podría explicar en qué consiste este arte marcial?
El Hapkido es un arte marcial tradicional coreano. No es un deporte, sino un sistema de defensa personal que permite proteger el propio cuerpo y ayudar a proteger a otros. Su enfoque principal es la defensa, aunque también fortalece la salud física gracias a la respiración abdominal, los estiramientos y ejercicios que desarrollan fuerza y flexibilidad.
Creo que si personas de todo el mundo practicaran Hapkido, no solo adquirirían habilidades marciales, sino también cualidades como la fortaleza, la suavidad y la armonía con los demás, contribuyendo así a la estabilidad social y a la paz.
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Maestro Ung Seo Ju

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¿Cómo comenzó en las artes marciales y cómo llegó a conocer el Hapkido Eulji Kwan?
Empecé a practicar artes marciales siendo niño, sin distinguir entre Hapkido o Taekwondo. Simplemente seguía las enseñanzas del maestro, sin comprender los términos ni la tradición. Entrené desde los siete años, haciendo movimientos como patear o golpear de manera intuitiva.
Fue al llegar a la secundaria cuando entendí que debía practicar Hapkido seriamente. Entonces me di cuenta de que muchos de los ejercicios que ya había aprendido eran parte del Hapkido, aunque no conocía su contexto. Desde ese momento lo estudié de forma profesional y reflexionando sobre las enseñanzas de mi maestro.
En 1991 abrí mi propio dojang en Jecheon. Como mi maestro era de Eulji Kwan, colgué su letrero y enseñé sus técnicas a mis estudiantes.
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¿Tuvo un solo maestro?
No exactamente. En aquella época, la figura de “maestro” no era tan formal. Los instructores eran más bien “hermanos mayores” o seonbae. La enseñanza era informal y los maestros cambiaban con frecuencia. En nuestro dojang, los maestros oficiales desde los años 60 fueron Hang Gu-go, Jeong Nam y Jeong Hwan-sik. Yo asumí la dirección en 1990.
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¿Cómo era el ambiente de entrenamiento en sus primeros años?
Muy humilde. No había uniformes ni ceremonias; entrenábamos con ropa normal. Los espacios eran viejos y poco cómodos. El aprendizaje se basaba en esfuerzo físico, confianza y disciplina. La enseñanza se centraba en golpes y defensa entre compañeros, siempre con respeto.
Hoy el entrenamiento es más seguro y estructurado: hay prácticas individuales, conexión de movimientos y patrones. Esto permite aprender técnicas complejas sin riesgos, sobre todo para los más jóvenes.
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¿Por qué se crearon formas en su estilo?
Para transmitir técnicas complicadas de manera organizada y segura. Los derribos y lanzamientos, por ejemplo, se practican en secuencias que facilitan su aprendizaje sin riesgos. Así los alumnos comprenden la conexión entre los movimientos.
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¿Cómo descubrió el Taekkyeon y por qué lo incorporó al Hapkido?
Observando las patadas y movimientos del Taekkyeon vi que se complementaban muy bien con el Hapkido. Aprendí de maestros de Taekkyeon y desde 1998 lo incorporé a mis enseñanzas, para que los alumnos desarrollen tanto habilidades técnicas como comprensión del arte.
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¿Cuál es la enseñanza más importante que busca transmitir?
Lo esencial es controlar el shim, la energía interna. Antes de aprender técnicas, los alumnos deben comprender y gestionar su energía, porque eso determina la efectividad de los movimientos. También considero clave enseñar la historia y el valor de las artes tradicionales coreanas.
Recomiendo practicar tanto Hapkido como Taekkyeon. Se complementan y desarrollan tanto lo físico como lo mental. La disciplina y el respeto se adquieren a través del esfuerzo, la constancia y la interacción con los compañeros.
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¿Cómo llegó su Hapkido a difundirse internacionalmente?
En 2016 participé en un programa del Discovery Channel. Fue decisivo: muchas personas se interesaron y comenzaron a contactarme, aunque yo no hablaba inglés. A partir de ahí, vinieron extranjeros a entrenar a mi dojang, y eso impulsó la creación de escuelas en varios países.
Antes entrenábamos en condiciones humildes; hoy los alumnos tienen espacios seguros y cómodos. Hemos logrado abrir dojangs en más de 30 países, lo que permite un desarrollo técnico y humano más profundo.
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¿Cómo funcionan las asociaciones de Hapkido en Corea?
En Corea hay unas 60 asociaciones. Muchas mantienen métodos tradicionales sin cambios, lo que limita su desarrollo. En nuestro dojang aplicamos un sistema propio, justo y transparente, sin vender cinturones ni usar la enseñanza con fines económicos. Todo se centra en el crecimiento real de los alumnos.
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¿Participan en competiciones nacionales e internacionales?
Sí. Llevamos alumnos a eventos, ya sean organizados por nosotros o por otros. Así compartimos experiencias de entrenamiento internacional y mostramos cómo mejorar técnica y comprensión. Es importante que los estudiantes prueben sus capacidades en situaciones reales, compitan y ganen confianza.
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¿Cuál es su opinión sobre las MM.AA.?
Algunas disciplinas modernas incluyen reglas que no corresponden al Hapkido tradicional, como golpear la cara con los puños o pelear en el suelo. Nosotros mantenemos la tradición y solo adaptamos cambios que mejoren la seguridad y la efectividad.
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¿Cómo ve el
Hapkido en Europa?
En Europa han surgido estilos propios, con sus normas y etiqueta. Aunque no practiquen exactamente el Hapkido de Corea, lo importante es que mantengan la filosofía y la ética de nuestra disciplina. Eso asegura que la esencia se conserve, aunque se adapte a distintos contextos.
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¿Qué objetivos tiene para el futuro de su escuela y alumnos?
Quiero seguir desarrollando el Hapkido y el Taekkyeon de manera integral, manteniendo la tradición coreana y adaptando la enseñanza a las necesidades actuales. Deseo que los alumnos comprendan la filosofía del Hapkido y adquieran no solo habilidades técnicas, sino también valores.
Nuestro dojang está abierto a todos. Queremos demostrar que el Hapkido auténtico es eficaz y estructurado. Buscamos que los estudiantes vivan esta experiencia sin presión económica ni incomodidad. La enseñanza debe ser justa y educativa: es normal cobrar una tarifa razonable para mantener la escuela, pero nunca de forma excesiva…


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