Hapkido: análisis científico y capacidad didáctica

LOS LÍMITES DE REACCIÓN EN LA CONFRONTACIÓN FÍSICA, LAS RESTRICCIONES Y CONDICIONANTES QUE DETERMINAN LO QUE ES POSIBLE
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ANTE UNA AMENAZA INMINENTE, EL CEREBRO REPTILIANO TOMA EL CONTROL
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Por Guzmán Ruiz Garro
Cinturón negro 7º Dan de Taekwondo
Cinturón negro 6º Dan de Hapkido
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Sabido es que la didáctica se nutre de la ciencia y que utiliza los hallazgos de los análisis científicos para establecer aportaciones teóricas y prácticas a la enseñanza. Las investigaciones probadas generan el “qué” (el conocimiento), y la capacidad didáctica proporciona el “cómo” (la forma de enseñarlo y comunicarlo). Enseñar “de oído” no genera datos replicables ni sometidos a revisión por pares y depende en gran medida de la percepción subjetiva del enseñante. Centrándonos en nuestro mundo marcial, me atrevería a decir que muchas afirmaciones sobre la superioridad o eficacia de ciertas técnicas se basan en experiencias personales o relatos de maestros, lo cual es evidencia anecdótica y no cumple con los estándares científicos de replicabilidad y control de variables.
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Aclarados estos principios genéricos, en esta nueva colaboración con El Budoka 2.0, me voy a ocupar de algunas de las cuestiones esenciales en el enfrentamiento: los límites de reacción en la confrontación física, las restricciones y condicionantes que determinan lo que es posible.
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Ejemplos:
Un ataque de puño es generalmente más rápido que la respuesta de bloqueo/reacción del oponente, porque el atacante inicia el movimiento antes de que el defensor reciba el estímulo visual y comience su propia acción.
La diferencia clave radica en el tiempo de reacción del defensor.
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Veamos:
– Velocidad del ataque de puño: Un puñetazo puede alcanzar velocidades de entre 32 y más de 50 km/h (aproximadamente 8 -14 m/s) en boxeadores entrenados. Un boxeador profesional puede alcanzar velocidades de golpe cercanos a los 40 km/h (unas 25 mph).
– Velocidad de la respuesta de bloqueo: El tiempo de reacción humano promedio a un estímulo visual (ver el puño venir) es de aproximadamente 250 milisegundos (0,25 segundos). Incluso para atletas de élite muy entrenados, el tiempo de reacción más rápido ronda los 100-120 ms. Estímulo táctil: alrededor de 0,15 segundos (150 ms). Estímulo auditivo: cerca de 0,17 segundos (170 ms).
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Maticemos:
– Estímulo visual: El defensor solo comienza a reaccionar después de percibir el movimiento inicial del ataque del oponente.
– Tiempo de movimiento: Una vez que el defensor inicia su bloqueo, también necesita tiempo para completar el desplazamiento de su brazo y colocarlo en la posición correcta.
– Ventaja del atacante: El atacante ya ha recorrido una parte significativa de la distancia antes de que el defensor haya completado su movimiento de bloqueo.
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A menos que el defensor pueda “leer” el movimiento del agresor, el bloqueo o la evasión consciente, serán extremadamente difíciles sin entrenamiento específico.
Si nos atenemos a la llamada dependencia de la reacción pura, cuando se elimina la anticipación, el defensor se ve obligado a depender únicamente del tiempo de reacción visual o auditivo. Consiguientemente, el golpe impacta antes de que el cerebro consciente pueda registrar la amenaza.
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– Selección de respuesta: Elegir la mejor acción disponible.
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Esta fase es la que consume la mayor parte del “tiempo de reacción”. En personas no entrenadas, este es el cuello de botella donde la duda o el análisis excesivo ralentizan la respuesta. El entrenamiento busca automatizar esta fase, convirtiéndola de un proceso consciente a un reflejo.
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Voy a precisar otra de las aseveraciones típicas: ¿cerrar el puño correctamente ralentiza la velocidad del ataque?
La velocidad se genera mediante un movimiento relajado y explosivo. Los expertos en artes marciales y boxeo enseñan a mantener los músculos relativamente relajados durante la trayectoria del golpe para maximizar la aceleración. Un golpe rápido es un “latigazo”: relajado en el viaje y tenso al contactar.
Si mantienes el puño cerrado con fuerza y rigidez durante todo el proceso de inicio del movimiento, estás activando músculos agonistas y antagonistas simultáneamente. Esta resistencia interna impide que las extremidades se aceleren libremente, y una tensión muscular excesiva en todo el brazo ralentiza el desplazamiento y aumenta el tiempo de reacción.
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Pasemos a otro aserto
Instituir la ilusión de que las técnicas de ritual de las artes marciales, las del gimnasio, son igualmente eficaces en combate de supervivencia.
Las artes marciales tradicionales proporcionan una base excelente de disciplina y forma física, el espejismo de su eficacia total en combate de supervivencia persiste porque los practicantes rara vez prueban sus habilidades en un entorno verdaderamente caótico y sin reglas.
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Otras observaciones
Es conocido que el cerebro reptiliano (instinto de supervivencia), ubicado en la base del cerebro (tronco encefálico y cerebelo), se encarga de las funciones vitales básicas y los instintos primarios de persistencia.
Controla las funciones vitales autónomas (respiración, ritmo cardíaco, temperatura corporal), los instintos básicos (hambre, sed y territorialidad) y las respuestas automáticas e impulsivas de lucha, huida o congelación (quedarse inmóvil).
Ante una amenaza inminente, este cerebro toma el control, cerrando funciones cognitivas superiores innecesarias y dirigiendo los recursos físicos hacia la autoprotección. La respuesta es rápida, rígida y compulsiva, buscando la supervivencia a toda costa sin un procesamiento emocional o racional consciente.
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Para concluir estas aportaciones
Durante mucho tiempo se ha mantenido la creencia de que el cerebro solo puede tratar una información, no puede programar una serie de acciones de combate. ¿Es correcta esta tesis?
Es cierto que el cerebro tiene límites en cuanto a la atención consciente y la multitarea simultánea de labores cognitivas complejas. Sin embargo, en un enfrentamiento físico, el cerebro está inundado de información sensorial (vista, oído, tacto) y debe priorizar. Utiliza el foco atencional para centrarse en la amenaza más crítica, pero, simultáneamente, áreas cerebrales inconscientes procesan otra información periférica y preparan respuestas.
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La capacidad de programar una serie de acciones es una función sofisticada del lóbulo frontal, y más específicamente, de las funciones ejecutivas del cerebro.
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El cerebro racional sí puede diseñar un plan de combate antes o durante un enfrentamiento: bloquear, golpear, patear la rodilla, salir corriendo… Esto es una secuencia programada. La conjetura de que el cerebro solo trata una información a la vez, podría darse en una persona sin experiencia y sin adiestramiento; en esas situaciones,  se bloquearía y únicamente procesaría una idea (miedo), en lugar de ejecutar una acción fluida…


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